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“Siempre seré la hija del vendedor de agua, pero él es el padre de la nueva administradora de empresas”: la historia que inspira a Santa MartaA

“Siempre seré la hija del vendedor de agua, pero él es el padre de la nueva administradora de empresas”: la historia que inspira a Santa MartaA

En Santa Marta, una historia de esfuerzo, disciplina y amor paternal se convirtió en motivo de orgullo y ejemplo para cientos de familias que día a día luchan por sacar adelante a sus hijos. Se trata de la historia de Laura Lobo, quien recientemente recibió su título como Administradora de Empresas de la Universidad del Magdalena, gracias al sacrificio incansable de su padre, reconocido por muchos como “el señor que vende agua”.


 

Durante años, bajo el sol intenso de la ciudad y recorriendo calles, esquinas y eventos, este padre se dedicó a vender agua para garantizar el sustento del hogar y, especialmente, para asegurar que su hija pudiera estudiar. Su meta era clara: que Laura tuviera un futuro distinto, lleno de oportunidades y lejos de las limitaciones económicas que él enfrentó.


 

Siempre seré la hija del vendedor de agua, pero él es el padre de la administradora de empresas”, expresó Laura con emoción, reconociendo públicamente el pilar fundamental que ha sido su papá en este logro académico.


 

El camino no fue fácil. Hubo jornadas extenuantes, sacrificios silenciosos y momentos de incertidumbre. Pero la determinación de este padre nunca se quebró. Su esfuerzo constante permitió que hoy Laura celebre no solo un título profesional, sino el sueño cumplido de ambos.


 

La ceremonia de grado en la Universidad del Magdalena estuvo cargada de lágrimas, abrazos y admiración entre quienes conocen su historia. Compañeros, docentes y familiares destacaron su ejemplo como una prueba palpable de que la educación transforma vidas cuando existe voluntad, constancia y respaldo familiar.


 

Hoy, la familia Lobo celebra un triunfo que va más allá de lo académico: la demostración de que el amor de un padre es capaz de abrir caminos donde parece no haberlos.


 

Laura dedicó su logro a quien considera su héroe: “Gracias por tanto, papi. Este título es tuyo”.


 

Su historia ya empieza a inspirar a otros jóvenes y padres que ven en ellos una prueba viviente de que los sueños sí se cumplen cuando se persiguen con trabajo y esperanza.