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El miedo del clan Caicedo ante la fuerza del Pacto Histórico en el Magdalena

El miedo del clan Caicedo ante la fuerza del Pacto Histórico en el Magdalena

Por: Ronal Britto – Líder político del Pacto Histórico, corriente Colombia Humana


 

En el Magdalena se libra una batalla que desnuda el verdadero rostro de la política tradicional. El clan Caicedo, encabezado por Patricia Caicedo y su hermano, ha desplegado un equipo jurídico para intentar invalidar la inscripción de la lista del Pacto Histórico a la Cámara. No es un simple trámite: es la confesión de miedo de quienes saben que frente a la transparencia y la dignidad, sus alianzas de mermelada quedan expuestas.


 

Su representante se inscribió por el Partido Liberal, mientras sus aliados buscan desesperadamente nuevos refugios. Elizabeth Molina, esposa de Johan Pinedo —diputado del Magdalena por el Centro Democrático—, se abrió paso por el Partido de Integración Democrática. Este movimiento evidencia cómo los clanes y sus aliados se reparten entre distintas colectividades, buscando mantener cuotas de poder sin importar el color del partido, mientras el Pacto Histórico se levanta como alternativa ética y transparente.


 

Todo esto revela un entramado de conveniencias y favores, donde incluso el “Mono” Martínez fue sumado al festín, con la crudeza de su propia frase: “Para hacer política en el Magdalena hay que ser corrupto”.


 

Ese es el verdadero temor del caicedismo: que el Pacto Histórico Magdalena se consolide como alternativa real, que se muestre distinto, que no juegue al mismo libreto de la política tradicional. Porque en ese espejo queda en evidencia que ellos no son de izquierda, ni de transformación, sino parte del viejo juego de poder y clientelismo.


 

La disputa no es solo por curules, es por el relato de un departamento que exige transparencia, justicia y dignidad. El intento de sabotaje jurídico es la prueba más clara de quienes saben que, frente a un movimiento limpio, su poder se desmorona.


 

El Magdalena merece más que pactos de mermelada y alianzas desesperadas. Merece un pacto de verdad, un pacto histórico que no se doblegue ante los clanes, sino que se levante con la fuerza de la gente.