Una emergencia de gran magnitud golpea el norte de Nepal, especialmente el distrito de Rasuwa, cerca de la frontera con China, donde una enorme corriente de agua, lodo y rocas arrasó viviendas, carreteras, puentes e infraestructura energética.
La emergencia se registró el 26 de agosto, cuando una crecida repentina llegó al río Bhote Koshi desde la zona tibetana y afectó principalmente las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi. El agua también alcanzó territorio chino.
Las autoridades reportaron al menos 98 personas fallecidas y cientos de desaparecidos. Entre las personas que aún no habían sido localizadas se encontraban cerca de 384 turistas, incluidos 291 extranjeros.
Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno movilizó helicópteros del Ejército y aeronaves privadas para apoyar las labores de búsqueda y rescate. Hasta el último reporte, 80 personas habían sido rescatadas por tierra y otras 116 mediante helicópteros.
La fuerza de la creciente provocó graves daños en poblaciones, puentes y vías, mientras equipos de emergencia trabajan para localizar a los desaparecidos y restablecer los servicios de agua, electricidad y telecomunicaciones.
Inicialmente, el fenómeno fue reportado como un terremoto de magnitud 4,4. Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) determinó posteriormente que se trató de un deslizamiento de tierra, con una magnitud estimada de 5,2.
El Gobierno declaró durante tres meses como zona de desastre las áreas afectadas y ordenó acelerar la atención médica, el alojamiento y la alimentación de los damnificados, además de la reapertura de las principales vías.
La emergencia también despertó solidaridad internacional. La Unión Europea, India, Reino Unido, Estados Unidos y la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja anunciaron o activaron mecanismos de apoyo para las labores de rescate y atención de las comunidades afectadas.