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Mientras rector Vera asegura que suspende ventas por microtráfico, líder universitario le dice que muestre las pruebas: “No se está haciendo política, se lucha por el derecho estudiantil”

Mientras rector Vera asegura que suspende ventas por microtráfico, líder universitario le dice que muestre las pruebas: “No se está haciendo política, se lucha por el derecho estudiantil”

Un nuevo choque sacude a la Universidad del Magdalena. Luego de que el rector Pablo Vera Salazar difundiera un video en el que vincula la venta informal de estudiantes con presuntos focos de microtráfico dentro del campus, el líder universitario  Duván Herazo le salió al paso con una respuesta directa y sin rodeos: si hay una organización delincuencial infiltrada, que la identifique y muestre las pruebas.


 

El pronunciamiento no se quedó en generalidades. El líder recordó que en la reciente mesa de diálogo con Vicerrectorías, el Centro de Innovación y Emprendimiento (CIE), Bienestar Universitario, Desarrollo Estudiantil, representantes estudiantiles y egresados, la mayoría coincidió en que prohibir el ingreso a la universidad con fines de “rebusque” resulta una medida exagerada y desconectada de la dura realidad económica que enfrentan cientos de estudiantes.


 

La polémica se encendió cuando el rector insistió en que detrás de esas ventas se esconde una “cruda realidad”: el tráfico de drogas. Frente a esa afirmación, el líder universitario fue categórico: “Ante la gravedad de esa denuncia, la comunidad merece saber cuál organización delincuencial está infiltrada, desde cuándo opera, qué han hecho las autoridades policiales y si existe coordinación con el Ministerio de Educación”.


 

Para el vocero estudiantil, la seguridad del campus no puede reducirse a “restricciones fatuas” que terminan castigando a quienes venden dulces, café o productos básicos para sostener sus estudios. “Si hay delito, que se actúe con contundencia. Pero no se puede lanzar una sombra general sobre jóvenes que lo único que hacen es rebuscarse para pagar matrícula, arriendo y alimentación”, advirtió.


 

También rechazó cualquier señalamiento de instrumentalización política. Aseguró que no conocía a muchos de los estudiantes antes de escucharlos y que su respaldo es intelectual y humano, no partidista. “No se está haciendo política, se está defendiendo un derecho”, enfatizó.


 

El ambiente en la universidad, lejos de apaciguarse, se mantiene tenso. Mientras desde la rectoría se habla de orden y seguridad, desde la base estudiantil se exige diálogo sin “armaduras ni pretensiones erísticas”. La invitación está sobre la mesa: un encuentro abierto, incluso en la Cafetería Central o en las gradas, para discutir de frente el modelo de universidad que se quiere construir.


 

La comunidad universitaria espera respuestas claras. Porque cuando se habla de microtráfico, no caben insinuaciones: caben pruebas. Y cuando se habla de estudiantes que sobreviven vendiendo dentro del campus, lo que está en juego no es una narrativa de seguridad, sino el derecho a permanecer en la universidad.