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Luis Fernando Guevara González: del dolor y la resiliencia, a una curul por las víctimas

Luis Fernando Guevara González: del dolor y la resiliencia, a una curul por las víctimas

Con una historia marcada por la adversidad, pero también por el liderazgo, la superación y el compromiso social, Luis Fernando Guevara González, ingeniero electrónico y líder comunitario, se presenta hoy como candidato a la Cámara de Representantes por la Circunscripción Especial de Paz (CITREP), con el firme propósito de convertirse en la voz de las víctimas y de las zonas rurales históricamente olvidadas del país.


 

Guevara González, de 35 años de edad, es ingeniero electrónico, especialista en telecomunicaciones y energías renovables. Nacido en Dibulla y palominero por convicción y raíces, asegura que su espíritu de vocación de servicio lo ha acompañado desde sus años de formación académica. “Siempre me destaqué por el liderazgo, desde la universidad hasta los espacios comunitarios”, afirma.


 

Ese liderazgo se materializó en proyectos concretos que impactaron directamente a su territorio. Fue fundador del proyecto de telecomunicaciones del municipio de Dibulla, llevando internet por fibra óptica, televisión y telefonía a comunidades que nunca antes habían tenido acceso a estos servicios. Este proyecto, que incluso fue reseñado por el diario El Norte, se convirtió en su proyecto de grado, demostrando cómo la academia podía transformarse en soluciones reales para la gente.


 

Gracias a esta iniciativa, su trabajo se expandió a lo largo de la Troncal del Caribe, conectando sectores desde Marquetalia hasta Calabazo, integrando redes que enlazan a Riohacha con Santa Marta. Hoy, la empresa que lidera es referente en el sector de telecomunicaciones en esta zona del departamento.


 

Su compromiso social también lo llevó a trabajar con la Agencia de Renovación del Territorio (ART), donde lideró grupos motores a nivel local, departamental y nacional. En este proceso, participó activamente en la gestión de proyectos que hoy son una realidad en Palomino, como obras de acueducto, alcantarillado, centro de salud, megacolegio y más de 14 kilómetros de vías terciarias, inversiones que, aunque perfectibles, significaron un avance histórico para la comunidad.


 

En el ámbito cultural, Guevara también dejó huella. Junto a un grupo de jóvenes, fundó el Festival de la Danza de Palomino, un evento que nació como un homenaje a su amigo “Cayito” y que se convirtió en un símbolo de identidad cultural para el corregimiento, con una acogida masiva y un impacto positivo en la comunidad.


 

Detrás de este liderazgo hay una historia profundamente humana. Luis Fernando se formó en un entorno rural, cursó sus estudios en el colegio San Antonio de Palomino y trabajó desde muy joven. Su madre, una mujer incansable, sostuvo a la familia vendiendo arepas con chorizo, trabajando de sol a sol para sacar adelante a sus hijos, luego de que su padre fuera asesinado en 1994. Años después, en 2011, su hermana también fue víctima de la violencia, dejando tres hijos que hoy Luis Fernando ha asumido como propios.


 

“Yo fui el primer profesional de mi familia”, recuerda con orgullo, señalando que se graduó como ingeniero electrónico en 2017 en la Universidad Cooperativa de Colombia, tras pasar por estudios técnicos en Bogotá y continuar su formación en Santa Marta. Una historia de sacrificio que hoy impulsa su lucha política.


 

Su candidatura a la Cámara no surge de la improvisación. Según explica, es un proceso planeado desde 2017, cuando el Estado creó las curules especiales para las víctimas y zonas rurales afectadas por el conflicto armado.


 

“Jamás hemos sido escuchados. Estas curules se crearon para representar a las víctimas, a los campesinos, a las comunidades rurales, no a los partidos tradicionales”, enfatiza.

Guevara es respaldado por una asociación legalmente constituida, integrada principalmente por mujeres que confiaron en su liderazgo. Aclara que no pertenece a ningún partido político, cumpliendo con lo establecido por la norma para este tipo de circunscripciones.


 

“Aquí no vinimos a hacer un ejercicio simbólico, aquí vinimos a ganar, porque las víctimas merecemos dignidad”, sostiene.

Su propuesta legislativa se centra en llevar la voz de las comunidades rurales al Congreso, impulsar proyectos de desarrollo social reales, garantizar indemnizaciones sin intermediarios y exigir la devolución de tierras a quienes han sido despojados. “No vengo a victimizarme, vengo a decir que sí se puede, porque las víctimas tenemos dignidad”, recalca.


 

Sobre la desinformación que aún existe en las zonas rurales, Guevara insiste en que esta no es una cámara tradicional. “La Cámara de Víctimas no compite con los partidos políticos. Es un tarjetón adicional. Es la oportunidad real de que las zonas más golpeadas por la guerra tengan representación directa”, explica.


 

Finalmente, envía un mensaje claro a la opinión pública: “Hoy mi escudo es Dios y el pueblo. No cuento con maquinarias ni con partidos, cuento con la gente. Las víctimas y los buenos somos más que los corruptos. Esta curul es fundamental para el desarrollo de La Guajira, Magdalena y Cesar. Tenemos una curul y tenemos que lucharla”.


 

Con una trayectoria que combina formación académica, liderazgo social, gestión comunitaria y una vida marcada por el dolor y la resiliencia, Luis Fernando Guevara González busca convertir su historia en una herramienta de transformación para las regiones que, por décadas, han esperado ser escuchadas.