El mandato del alcalde de Ciénaga, Luis Fernández, atraviesa su momento más crítico tras revelarse que el municipio cerró el año 2024 con un total de 94 homicidios, la cifra más alta registrada en los últimos seis años. Este aumento alarmante de muertes violentas pone en entredicho la efectividad de su administración, que se ha promocionado como el “gobierno más social”, pese a los graves retrocesos en materia de seguridad ciudadana.
Mientras la administración local priorizaba eventos culturales, festivales y programas sociales de alto perfil, la violencia crecía de manera sostenida en las calles. En contraste con el discurso oficial, los datos presentados por la Policía Nacional y la Alcaldía evidencian una falta de resultados concretos frente al control territorial y la protección de la vida, elementos básicos de cualquier gobierno eficiente.
El informe oficial atribuye el repunte de homicidios a conflictos entre grupos delictivos, retaliaciones, intolerancia social y violencia interpersonal, factores que reflejan una estructura de seguridad débil y desarticulada. Aunque se reportan reducciones en delitos como hurto a bancos y vehículos, el aumento de asesinatos sugiere un abandono preocupante de las estrategias de prevención y contención del crimen más grave: el homicidio.
Con 57 asesinatos registrados solo en el primer semestre de 2025, el panorama para Ciénaga no parece mejorar. El alcalde Luis Fernández enfrenta crecientes cuestionamientos por la falta de acciones efectivas frente a esta crisis. El fracaso en garantizar el derecho básico a la vida convierte a su gestión en una de las más cuestionadas de los últimos años, y plantea la urgente necesidad de replantear la política de seguridad pública en el municipio.