1. Balance presidencial en contraste con el Brasil de Lula
Por: Duván Herazo
En Colombia es posible que el progresismo pueda ganar las elecciones regionales. La experiencia electoral de Brasil donde Lula y Bolsonaro se batieron por la primera autoridad ejecutiva deja ver que sí es posible vencer la Política de Seguridad de Donald Trump, cuyo corolario es volver, una vez más, a Latinoamérica en el patio trasero de USA. Lula demostró que con debate, una estrategia muy clara de sumar votantes-sectores y el apoyo de múltiple de celebridades mundiales se puede avanzar en la profundización del progresismo en Latinoamérica; además, Lula entendió que debía aproximarse a sectores cuyo lenguaje ideológico no se reduce a máximas izquierdistas: vencer el miedo que ha infundido el Imperio Occidental contra el comunismo supone un lenguaje innovador que supere los lugares comunes de los partidos cerrados en su ortodoxia paradigmática.
2. Autocrítica a la desunión
Precisamente, de cara a los próximos comicios en Colombia la tarea urgente es superar las divisiones fundadas en diferencias ideológico-partidarias. La alianza por la Vida debe ser precisamente eso: la conjunción de múltiples fuerzas políticas que, pese a diferencias de forma, defienden de fondo todas las formas de existencia. Como principio rector está la defensa de la vida, y sería una contradicción que se defienda sólo las vidas que coinciden en pensar como nuestras camarillas. En ese sentido, la unión no se limita a reuniones de salón de donde emanen fotos que provoquen la sensación de unidad. No. Se trata de algo más complejo: unidad interorganizacional, conectadas por alianzas, que se traduzcan en avanzadas territoriales y digitales. Si el adversario es el tecnofascismo, entonces se deben suscitar avanzadas que superen las formas tradicionales de hacer campaña. Nuevos tiempos exigen nuevas tácticas.
3. Vencer la estrategia de los tecnomagnates y la oligarquía
Los tecnomagnates como Elon Musk y Marck Zuckerberg fueron vencidos en su juego del “algoritmo viciado”. Aunque Lula sufrió un claro boicot antecedido por un lawfare, sus relaciones políticas superaron la idea de que la campaña se hace en las redes sociales. Las calles brasileñas se llenaron de sus simpatizantes, decenas de celebridades pusieron a disposición sus perfiles en redes sociales, las denuncias por competencia desleal hacia META no se hicieron esperar; y todo lo anterior sumado al hecho determinante de no soltar el enfoque sindical ni el consenso desarrollista brasileño (¡Pese a la crítica posmoderna de la izquierda occidentalizada!). Vencer al tecnofascismo, con sus tecnomagnates defensores de la oligarquía mundial es el objetivo principal, en esto el PT de Lula nos dejo una lección global. La creatividad cultural, sumado al esfuerzo por mejoras de vida de la clase trabajadora desde una política popular, pueden generar un efecto creciente de respaldo electoral. Por más que la IA cree la sensación de apoyo masivo en las redes sociales, las calles y las urnas se llenan con votos de personas reales: allí hay que concentrar el esfuerzo político de los movimientos-partidos que la historia nos llama ya a consolidar.
4. La oportunidad de remontar: 2027 elecciones regionales ¡El progresismo va por los edilatos, alcaldías, concejos, gobernaciones y asambleas!
La experiencia histórica que representa Lula nos deja una consigna a enarbolar ¡SÍ ES POSIBLE REMONTAR! La oportunidad es única y, en estricto sentido geográfico, toca las puertas que se sitúan en la frontera de Colombia. Se debe avanzar a un diálogo político regional que busque contener al tecnofascismo, es decir, a la oligarquía local, regional y global fortalecida por el desarrollo de tecnologías basadas en Big Data, IA’s y Ciencia aplicada en la Web.
Para esta tarea que implica “romper el algoritmo del que la ultraderecha es dueña” la táctica a emplear debe ser:
1. Superar los mensajes atiborrados en las redes sociales: el scrolling ha provocado una problemática de atención dispersa a nivel global. Si llevamos esta lógica perversa a Colombia, que de hecho es un país con mínimos indicadores de lectura, entenderemos que la táctica a desarrollar implica, como diría Kipling, llenar de 60 segundos de gran diligencia al implacable minuto. Cada segundo cuenta, cada fotograma es una oportunidad para comunicar.
2. Hablar directamente al sentimiento del pueblo: Tenemos que despertar el más ferviente de deseo de triunfar. Como diría Jaime Bateman: cuando se despierta la pasión, hasta la persona que despectivamente pueda ser tratada como “bruta”, se llena de capacidad de actuar para profundizar cambios benignos en favor de la sociedad.
3. Superar el sectarismo dogmático: Es momento de entender sin mayor dolo que la presidencia de Gustavo Petro la ganamos producto de alianzas con sectores santistas y hasta ex uribistas. El sectarismo niega la posibilidad de expansión democrática. Si estamos insertos en el juego electoral de la democracia burguesa, debemos entonces jugarlo con excelencia.
4. Variar innovadoramente en cuanto al marco teórico-ideológico de referencia: El fantasma del comunismo ahora recorre todo el mundo, con él vienen aquellos errores que cuesta poder explicar. Es tiempo que avancemos histórico-ideológicamente a marcos de referencia que repiensen la revolución cultural de Mao, la experiencia Soviética, el triunfo de la guerrilla en Cuba, la deleznable dictadura Sandinista en Nicaragua. Es preciso incluso repensar el marco del Socialismo del Siglo XXI que nos legó la revolución bolivariana en Venezuela. Se debe demostrar que el fantasma de la historia es “Casper”: un espectro más bien agradable que busca la simpatía popular, aunque en sí guarde errores y miedos. El progresismo como avance teórico puede ser de gran ayuda, aunque las exigencias políticas nos lleven también a renovarlo en sus contenidos.
5. Garantizar un manejo eficiente y productivo del aparato ejecutivo en favor de sectores populares: El presidente Petro consiguió logros claves como el aumento del salario, mayores subvenciones a adultos mayores o la gratuidad universal en la educación superior; sin embargo, la prensa corporativa consiguió caldear los ánimos de gran parte de la sociedad a partir de desaciertos gubernamentales que involucran grandes hechos de corrupción. Por ello, es tarea prioritaria, con nuestra experiencia gubernamental, garantizar que el erario se maneje de forma eficiente de modo que se eleven los índices de productividad y empleabilidad principalmente para aquellas personas que están fuera del sistema laboral subsistiendo desde la informalidad. Una revolución ética también significa manejar el presupuesto nacional o regional con total eficacia.