María Camila Potosí tenía 21 años y estaba a pocas semanas de convertirse en madre. Su mayor preocupación aquel 16 de julio era asistir a un control prenatal. Salió de la casa de un familiar en Cali para confirmar la cita médica y nunca regresó. Cuatro días después, su historia terminó de la forma más cruel: su cuerpo fue encontrado a orillas del río Meléndez, con signos de tortura, múltiples heridas y sin el bebé que llevaba en su vientre.
La necropsia confirmó uno de los detalles más aterradores del caso: la joven, que tenía ocho meses de embarazo, fue sometida a una extracción del bebé antes de ser abandonada. Hasta ahora, el recién nacido sigue sin aparecer y las autoridades mantienen activa la búsqueda mientras avanzan las investigaciones para esclarecer quiénes estuvieron detrás del crimen y cuál fue el móvil.
El feminicidio ha conmocionado al país no solo por la sevicia con la que fue cometido, sino porque revive una realidad que las cifras siguen confirmando. De acuerdo con la Fiscalía, Colombia registró 614 feminicidios en 2022, 630 en 2023 y 746 en 2024, mientras que en los primeros meses de 2025 ya se contabilizaban más de un centenar de casos. Aunque durante enero de 2026 se reportó una reducción frente al mismo mes del año anterior, organizaciones de mujeres advierten que miles siguen viviendo bajo riesgo extremo de ser asesinadas.
El caso también ha generado cuestionamientos por la falta de pronunciamiento del presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien durante su campaña aseguró defender las causas de las mujeres y afirmó haber impulsado la ley que convirtió el feminicidio en un delito autónomo, afirmación que fue posteriormente desmentida por las juristas que participaron en la creación de esa norma. Hasta el momento, el mandatario entrante no se ha referido públicamente al asesinato de María Camila.