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Carlos Caicedo: entre la comedia y la tragedia

Carlos Caicedo: entre la comedia y la tragedia

POR: OMAR EDUARDO MARTINEZ


 

A raíz del conversatorio que tuvo el presidente Gustavo Petro con el famoso YouTuber Wetscol sobre diversos temas de interes nacional, ha trascendido la repuesta que el Presidente le dio al personaje de marras acerca de la pregunta que este le hiciera en el sentido de por qué estudiar si él no ha necesitado del estudio para hacerse rico.


 

La respuesta del presidente Petro fue luminosa y ejemplar. Fue de un hondo calado ético y humano. Una invitación a creer en el estudio y en la educación como herramienta para superar la exclusión y la pobreza.


 

Al debate entró de modo inesperado el menguado candidato a la presidencia Carlos Caicedo, más interesado en criticar al presidente Petro que en proponer algo digno y de respeto para los jovenes de Colombia.


 

Es claro que Caicedo busca audiencia, sobre todo ahora que ya no la tiene y si algo conserva es aquella franja de fanáticos que todavía creen en su meseanismo, cada vez más hundido en un vómito pestilente y en una postema supurosa que nos recuerda que hace parte más del pasado que del presente.


 

Tan desvencijado está su proyecto que renunció incluso al color naranja, ese que se extendía por los rincones del Magdalena como una emotiva mancha de alegría, hoy convertida en un manojo de ruina y frustración.


 

Hay quienes creen que el quiebre del proyecto político unipersonal de Carlos Caicedo se produjo en las recientes elecciones a congeso. No. Rotundamente no. Su declive empezó a producirse cuando de manera terca optó por irse por Fuera de Pacto Histórico a las elecciones parlamentarias del 2022, confiado, sin duda, de que Fuerza Ciudadana obtendría cuatro senadores y dos cámara. Los 450 mil votos qué obtuvo a senado hace cuatro años no le alcanzaron para tener el umbral y, por tanto, la personería juridica. Esa votación habría significado entre 3 y 4 senadores más si hubiese tributado al Pacto Histórico . Él prefirió el autosuicidio y no aportar a construir una mayoría política en el congreso. Esos tres o cuatro senadores faltaron en el actual parlamento en muchas votaciones para aprobar leyes. Al no ingresar al Pacto Histórico, este promovió en el Magdalena una lista a cámara, la cual obtuvo más de 34 mil votos. De ir Fuerza Ciudadana y  PH junto entonces, la organización de Caicedo habría tenido dos y no una Cámara de representantes como pasó.


 

Caicedo en su egolatria nunca ha reconocido que fue un error no haber ingresado al PH. La respuesta que tuvo ante este desastre no fue enmendar el error sino que se lanzó a criticar de modo abierto al presidente Petro y a toda su política social. Hoy está instalado en el odio y más al saber que el primer mandatario no le dio la posibilidad de ser ministro de educación como se rumoró.


 

Al principio la crítica de Caicedo al gobierno parecía sana, con el tiempo lo que hemos descubierto es que es una crítica movida por el odio contra el presidente Petro como quiera que este representa y encarna  al verdadero impulsor de la política social en el país. No hay duda de que el Petro cuando habla de atacar la pobreza lo hace de modo genuino; en cambio  cuando lo hace Caicedo lo hace de modo postizo, instrumental y casi siempre guiado por la idea de cómo voy yo en eso que promueve como bien Colectivo.


 

En línea con este relato, cuando Caicedo promueve la creación de escuelas, colegios y pretendidas universidades no lo hace porque le interesa la educación de nuestro infancia y jóvenes, lo hace es porque le interesa construir obras. Y si construye hospitales no lo hace porque tenga un propósito de mejorar la salud de la población, los hacen porque algún beneficio traen. Y así sucede con otros frentes de inversión social.


 

Hoy ahogado en su propia miseria política y ante la soledad del poder, Caicedo busca en la crítica a Petro y su política social todo el terreno perdido. Sin embargo, el califa del caribe no ha entendido que el antipetrismo no da voto ni renocimientos. Bien haría este disminuido personaje en leer lo que le ha sucedido a Fincho Cepeda, Fico Gutiérrez, Vicky Dávila y otros más.


 

La pretendida  izquierda con resultado en el Magdalena es un pálido reflejo de lo que no se debe hacer en política. En esta región lo que si abunda son obras inconclusas que llevan la impronta de Fuerza Ciudadana y de la estirpe de Carlos Caicedo.


 

La tragedia es tan grande en esa empresa política unifamiliar que su presidente-fundador ya no promueve el puño izquierdo en alto sino una C tipo corazón que evidencia la megalomania de quien lidera ese decadente proyecto político. Da risa la risa de Caicedo, quien huye del naranja y abraza el azul.


 

Puede cambiar de color pero no su corrosiva y narcisa práctica política.


 

Pobre Caicedo: tan cerca de los tribunales y tan lejos de la gloria y el acierto del presidente Gustavo Petro, la verdadera referencia del progresismo con resultados.