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A De La Espriella le salió el tiro por la culata: mientras anunció no había paro armado, sujetos disparan,mandan a cerrar negocios y queen vehículos atemorizando y generando pánico en Santa Marta

A De La Espriella le salió el tiro por la culata: mientras anunció no había paro armado, sujetos disparan,mandan a cerrar negocios y queen vehículos atemorizando y generando pánico en Santa Marta

Lo que comenzó este martes con un mensaje de firmeza desde el Gobierno Nacional terminó convirtiéndose en una jornada de tensión para cientos de comerciantes y ciudadanos en Santa Marta. El presidente Abelardo De la Espriella había asegurado que “nadie va a hacer paro armado en la era del tigre”, pero con el paso de las horas comenzaron a reportarse intimidaciones, disparos y cierres de establecimientos comerciales en distintos sectores de la ciudad.


 

La tranquilidad de las primeras horas se fue diluyendo rápidamente. Según reportes conocidos durante la jornada, hombres armados y encapuchados, algunos movilizados en motocicletas, habrían recorrido diferentes sectores ordenando a comerciantes bajar las rejas y suspender la atención al público. Los reportes de intimidaciones se extendieron desde barrios populares hasta zonas comerciales, mientras los propietarios optaban por cerrar sus negocios ante el temor de convertirse en blanco de ataques.


 

La situación alcanzó un punto aún más delicado con reportes de disparos contra establecimientos comerciales, entre ellos una sede de Olímpica ubicada en la calle 30. Estos hechos, sumados a los bloqueos y a las amenazas atribuidas a las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, terminaron afectando la movilidad y la actividad económica en diferentes puntos de Santa Marta.


 

Así, mientras desde el Gobierno se proclamaba que en la llamada “era del tigre” no habría paro armado, en las calles de Santa Marta la ciudadanía comenzó a vivir una realidad mucho más compleja: negocios cerrados, comerciantes atemorizados y una ciudad que, por cuenta de las intimidaciones, empezó a modificar su rutina. La pregunta que queda sobre la mesa es si la contundencia del discurso oficial logró traducirse, efectivamente, en control territorial y tranquilidad para los samarios.