El hijo de la vendedora de arepa le está ganando al hijo del poder. Así resumen en las calles, barrios y veredas el fenómeno político que hoy toma fuerza en Magdalena, La Guajira y Cesar: Luis Guevara González, conocido popularmente como “el voto de la dignidad”, aparece por encima de “Yoyo” Tovar en las más recientes mediciones ciudadanas y en la percepción general de liderazgo para la Cámara por la Paz.
Guevara González, hijo de una trabajadora humilde que se ganaba la vida vendiendo arepas en la Troncal del Caribe, se ha convertido en símbolo de superación y esperanza. Sin grandes maquinarias, sin chequeras poderosas y sin estructuras tradicionales, su nombre hoy suena con fuerza en plazas públicas, reuniones comunitarias y encuentros con víctimas del conflicto.
Del otro lado está “Yoyo” Tovar, congresista actual hijo de Jorge 40, exjefe paramilitar condenado por múltiples crímenes que marcaron con dolor la historia del país. Su candidatura, respaldada por sectores con músculo político y económico, representa para muchos el peso de una estructura tradicional que históricamente ha dominado el poder regional.
En los sondeos ciudadanos y en el pulso de la calle, Luis Guevara González aparece encabezando la intención de voto. “La gente ya decidió”, dicen líderes comunitarios que acompañan su aspiración.
“No es el poder del dinero, es el poder de la dignidad”, repiten simpatizantes que ven en él una oportunidad real para que las víctimas tengan voz propia en el Congreso.
Piden garantías al presidente Petro y a la Unión Europea
Ante el crecimiento de su candidatura y el poder económico que rodea a su contendor, distintos sectores sociales han solicitado públicamente al presidente Gustavo Petro y a la Unión Europea que acompañen y vigilen de manera estricta el proceso electoral de la Cámara por la Paz.
El llamado es claro: que no haya irregularidades, maniobras fraudulentas ni prácticas ilegales que puedan torcer la voluntad popular. “Queremos elecciones transparentes, sin presiones ni compra de votos. Que el pueblo decida libremente”, expresaron voceros comunitarios.
La preocupación gira en torno a que la maquinaria tradicional y el poder económico puedan influir indebidamente en los resultados. Por eso, piden observación internacional y garantías plenas para que el proceso se desarrolle con absoluta transparencia.
El fenómeno del “voto de la dignidad”
A Luis Guevara González le dicen “el voto de la dignidad” porque, según sus seguidores, representa a quienes nunca han tenido padrinos políticos ni respaldo de élites. Es el hijo del pueblo que, con discurso social y cercanía con las comunidades, ha logrado ganarse el corazón de miles de ciudadanos.
En Magdalena, La Guajira y Cesar, su nombre se escucha como sinónimo de renovación. “Queremos que nos represente alguien que haya vivido lo que nosotros vivimos”, señalan líderes de víctimas que respaldan su aspiración.
El mensaje que se repite es contundente: un hombre humilde, que viene de abajo, está superando en las encuestas a un candidato con amplio poder político y económico. Y ese contraste —dicen sus simpatizantes— es precisamente lo que ha despertado entusiasmo.
Hoy, la contienda por la Cámara por la Paz no solo enfrenta dos nombres. En el imaginario colectivo, enfrenta dos historias: El hijo de la vendedora de arepa que busca representar a las víctimas desde las urnas, y la del heredero de una estructura de poder tradicional.
La decisión final la tendrá el electorado. Pero en las calles, el fenómeno ya tiene nombre propio: Luis Guevara González, el voto de la dignidad.