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“Nunca fui capaz de hablar. Ahora me parece increíble ver que hay más casos y me ha pesado por mucho tiempo.”

“Nunca fui capaz de hablar. Ahora me parece increíble ver que hay más casos y me ha pesado por mucho tiempo.”

Un nuevo y estremecedor testimonio vuelve a sacudir los cimientos de Noticias Caracol, en medio de crecientes denuncias por presunto acoso dentro del entorno laboral. La periodista Juanita Gómez reveló públicamente una serie de comportamientos que califica como abusivos por parte de un reconocido presentador, describiendo un patrón insistente de mensajes, insinuaciones y episodios que habrían cruzado límites personales y profesionales. Su relato se suma a otras voces que, en los últimos días, han decidido romper el silencio.


 

Según el testimonio, los hechos se remontan a hace aproximadamente tres años, cuando la periodista se encontraba en una etapa de inestabilidad laboral dentro del canal. En ese contexto, el presunto agresor habría aprovechado su posición para ofrecerle “ayuda” profesional, una dinámica que, con el tiempo, se convirtió —según su versión— en un canal de presión constante. “Siempre con la excusa de darme trabajo”, relata, refiriéndose a mensajes reiterativos a altas horas de la noche que, lejos de ser estrictamente laborales, generaban incomodidad y tensión.


 

Uno de los episodios más delicados descritos ocurrió fuera del ámbito laboral, cuando el presentador llegó a su residencia. La periodista afirma que, en un momento en que se encontraban saliendo varias personas, él la habría interceptado y forzado un acercamiento físico no consentido. “Me cogió detrás de la puerta a darme besos… lo quité y él siguió hasta que lo paré”, señala en su denuncia, evidenciando la gravedad de lo ocurrido y el impacto emocional que le dejó.


 

El testimonio también deja al descubierto una problemática estructural: el silencio. “Nunca fui capaz de hablar”, confiesa, explicando que el temor a perder oportunidades laborales y el desequilibrio de poder influyeron en su decisión de no denunciar en su momento. Hoy, al conocer otros casos similares, asegura que el peso de lo vivido se ha intensificado, pero también le ha dado el impulso para alzar la voz.


 

Este nuevo relato se suma a una creciente ola de denuncias que han puesto bajo escrutinio las dinámicas internas de importantes medios de comunicación en Colombia, abriendo un debate urgente sobre el abuso de poder, la protección de las víctimas y la necesidad de transformar las estructuras que permiten que estos hechos se repitan en silencio.